martes 24 de julio de 2007

Nuestro Blog está solo y no hay nadie en el espejo

Me da tristeza Bloc Mayúsculus porque nadie escribe nada en él. Creo que el pobrecito se va a deprimir, por eso estoy haciendo esta entrada, aunque mucho no tengo para decir.
Voy a poner a continuación el cuento que le di a Neti, que todas ya leyeron, pero por lo menos ocupa espacio. Tened en consideración que debo mejorar su final, porque cuando lo estaba escribiendo el criterio que empleé para idear el desenlace fue la proximidad de "Dr House" en Universal Channel y las ganas de dormir que me dieron.
Y sí, me inspiré en nosotras para escribirlo. Yo tampoco sé si sentirme homenajeada o apaleada, Agus. El tiempo dirá.

Formulario
Pero vos vas y es facilísimo, Marian, ahí mismo te dan el formulario para que llenes con todos tus datos. Mirá, tenés que ir con el DNI (con esa foto terrible de trámite burocrático) y con el certificado de estudios, o algo así, que te lo da la preceptora en la escuela y después lo tenés que revalidar el año que viene cuando ya terminaste quinto, y así te ponés a llenar el formulario tranquila, mayúscula imprenta con letra bien clara, rotunda, definida, no con esos criptogramas tuyos de machete de cívica en segundo que no te entendí la letra y al final no me pudiste pasar nada y me la llevé a marzo y a julio y todavía la tengo previa.
Tu nombre, tu número de documento, y sí, más vale que la carrera también, si no para qué vas a ir. Tenés que poner la carrera y un numerito, si todas las carreras están codificadas con números.
Son sólo un par de numeritos que te los dan ahí, Marian, nada más tenés que encerrarlos en los cuadraditos correctos, y así de fácil es cómo se elige lo que se va a hacer por el resto de la vida. Al toque.
Y no, qué te van a preguntar si estás segura de lo que querés hacer. A nadie le importa, Marian, solamente son los numeritos, no me acuerdo cuántos, una secuencia de nada, pero si te aprendiste a dividir polinomios en tercero y a resolver ecuaciones trigonométricas en cuarto cómo no vas a poder escribir seis o siete numeritos, casi un número de teléfono.
Una pavada, te digo, quedate tranquila, si querés después de que te inscribas nos vamos para tu casa a tomar un helado y a ver tele y a ver qué te posteó Sofi en tu flog por tu cumpleaños.
Está bien, no me grites, entonces elegís las materias, que también son numeritos. Sí, es todo matemático, Marian, es todo fórmulas y cálculo, ¿viste?
¿Pero qué no entendés? Es lo más fácil del mundo. Elegís la sede y el horario, y la sede la podés poner dos veces o el horario lo podés poner dos veces, pero no podés poner los dos las dos veces, está clarísimo. Y porque no, qué sé yo por qué, porque es así, Marian, no te encapriches, es así y punto. Simplemente anotate bien el numerito de la carrera, a ver si todavía terminás estudiando técnico en bioterio, que andá a saber qué será eso.
Y si vos no sabés qué te conviene, quién lo va a saber, me querés decir. No vivimos en el mundo ideal de Aladino, Marian, hay que pelearla como dice mi papá. Fijate, vos vivís cerca de Puán, capaz que te conviene poner ésa las dos veces, pero vos también hacés muchas cosas a la tarde, así que a lo mejor tendrías que poner el turno mañana o la noche, pero el turno noche no lo dictan en Puán, así que tendrías que cambiar la sede. No sé, vos verás. Pero decidite porque tenés que ir mañana y no van a esperarte exclusivamente a vos, no van a decir “Uy, Marian no vino, vamos a llevarle el formulario a la casa para que lo llene mientras se toma un té de jazmines con masas finas de Las Violetas”.
Te va a ir bien, tonta. Todos sobreviven.
¿Pero cómo que no estás segura? Tuviste todo el año para pensar, para orientarte, para robarte folletitos en las charlas de las privadas, esa que fuimos que estaba el señor trajeado con bigote amarillo y asistente accesorio. Vos con esa timidez terca tuya de nunca preguntar nada, y mirá, ahora no sabés nada. La verdad que sos tonta.
¿Yo? Relaciones laborales, la que cursó mi hermana, así que ya tengo todos los resúmenes hechos y las cartulinas y todo, por eso no me va a resultar difícil. Aparte está mi hermana que me puede explicar lo que no entienda. Una pavada.
Pero obvio, tonta, tampoco para tanto. Ya sé que no es tan sencillo, pero podría ser peor.
Y por supuesto que me gusta, Marian, si no estaría haciendo una estupidez y no tengo el hábito de andar cometiendo estupideces. Mis viejos dicen que elegí bien, que por lo menos tengo un referente en el ámbito, no como en el caso de música, que si seguía música ahí sí que estaba en el horno, y aparte está el factor salida laboral, que ahora lo tengo resuelto, nena, si mi hermana conoce a bocha de gente en todas partes, y que si seguía música iba a terminar tocando el banjo en Plaza Francia o en los túneles negros de la línea A. Yo pienso así: estudio esto, trabajo, y después tengo todo el tiempo del mundo para hacer lo que me gusta.
Sí, tonta, tiempo tenemos. Si somos jóvenes, Marian, y nos quedan todavía un par de años para ser jóvenes, no andés preguntándote esas cosas tan metafísicas. El tiempo todavía nos da fiado y no nos anda reclamando las expensas atrasadas. Pero volviendo a lo tuyo, qué infantil que sos, Marian, es sólo elegir una carrera. Un numerito, ya te dije.
Fijate, a ver, cuando te preguntaban qué ibas a hacer cuando fueras grande, ¿qué contestabas?
Y bueno, anotate en medicina, nena, si a vos te da la cabeza para medicina, no como a mí, que yo también quise ser médica pero me muestran una gota de sangre y ya me parece que es mía y que me duele esa gota, aunque no haya salido de mí.
¿Y sabés qué más se me antojó hacer cuando era chica? Ir a África, al Ngorongoro, para tener uno de esos programas que pasan en el Animal Planet y el conductor va buceando con los peces que parecen lamparitas de colores o persiguiendo algún bicho que cuando los traen a los zoológicos tienen caras tristes y parecen viejos aunque hayan nacido ayer. Quise ser tantas cosas, Marian. Y en el interín casi ni me di cuenta de que cambiaba la pregunta, que ya no te dicen qué vas a hacer cuando seas grande, que te dicen qué vas a hacer el año que viene.
Pero vos sí podés seguir medicina. A vos te da la cabeza. A mí no. Esa es la diferencia.
Sí, porque vos podés hacer lo que quieras, tontérrima. Obviamente que tenés que pensar si vas a poder trabajar de lo que elijas, claro está. Mirá que si a los veintitrés no conseguiste laburo y no tenés experiencia no te toman en ningún lado y terminás como una tuerquita oxidada que todavía está viviendo con sus viejos.
Porque acá lo que se mide es la velocidad, tonta, ¿no te das cuenta que hay que hacer todo rápido, o por qué te creés que hay tantos accidentes de tránsito en la ciudad?
También hay que considerar que en este país nunca se sabe, como dice mi papá. Pero te aconsejo: tampoco es la idea andar buscando lo difícil ¿viste?, que ya la situación es complicada solita.
Para mí que tendrías que charlarlo con tus viejos. Igual yo te sugiero que no te guíes por ellos. Escucharlos de vez en cuando está bien, pero no siempre. Pensá que los viejos fueron jóvenes cuando se escuchaba el Wynco, se veía al Capitán Piluso y todas se enamoraban de Ryan O’Neil. En síntesis: los viejos nacieron en tono sepia. Hace tanto que fueron jóvenes, Marian. Los viejos ya se olvidaron de cómo es esto, si los recuerdos les duran poco y los olvidos, en cambio, toda la vida. Mi mamá dice “amor adolescente, flor de un día”, pero yo le contesto “Memoria de viejo, yuyo de hora y media”, porque a ellos sí que el tiempo les cobra cada céntimo de las expensas atrasadas. Así que ellos empiezan a pagarlas con la memoria. No te pueden ayudar, no entienden nada. Escuchame a mí, que yo sí entiendo en qué andás. Todos estamos igual.
Para mí que sí, que medicina te queda bien y que vas a deslumbrar al mundo con tu sapiencia, que ese casco no lo tenés ahí de adorno, nena.
¿Cómo que medicina no? ¿Y si no qué otra cosa querías ser de grande?
Qué locura, con eso no vas a ganar ni un mango, tonta. Sé práctica, como dice mi papá. Pero tratá de hacer lo que quieras, porque ya sos grande y tenés que decidirte, y de todas formas quedate tranquila, prometéme que vas a ir tranquila y que vas a estar calmada, tonta, es sólo otro trámite más, otra transacción cualquiera.
Porque vos vas y es facilísimo, Marian, ahí mismo te dan el formulario para que llenes con todos tus datos, que los tenés que traducir todos a numeritos. Si a la larga es lo único que importa, ¿no?

3 comentarios:

BaaR dijo...

Holaa

lo leí

y está muy bueno

es muy entretenido

y es demasiado nosotras

por diooss

jaja

me siento re identificada..

no en todo obviamente

pero sí en un par d kosas

tá muuy buueno chechuuuu:)

como todo lo q escribiis;)

las qieroo muucho a toodas:D
(ah re q somos 4, incluyéndome)

Marian dijo...

yo lo lei y me vi en muchas frases, no solo por mi hermoso e increible medoliosico nombre sino x frases posta, y nada....chechu escritora a full mejor que... j k rowlling jajajaja lejisimooooooooooooooooo

Anónimo dijo...

Me gustó y me divirtió mucho, con final incluido.
Sigan escribiendo, me gusta mucho el blog.
Suerte!!!!